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InicioSecretaríasRelacionesPIT-CNTLos Sistemas de Responsabilidad Penal Juvenil en América Latina

Los Sistemas de Responsabilidad Penal Juvenil en América Latina

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imputabilidad-de-menores-300x193Los Sistemas de Responsabilidad Penal Juvenil en América Latina: antecedentes, características, tendencias y perspectivas.
por Emilio García Méndez


I. El nacimiento de la jurisdicción especializada.
El cumplimiento en 1999 de los 100 años de la creación del primer Tribunal de Menores en Illinois en 1899, parece una oportunidad sumamente propicia para una reflexión general, también de carácter histórico, sobre el tratamiento jurídico y social de las infracciones penales o las “conductas desviadas o antisociales” cometidas por menores de edad en el contexto latinoamericano (1).
En este contexto , el tratamiento jurídico diferenciado de los menores en conflicto con la ley penal surge apenas en 1919. Con anterioridad a dicha fecha las violaciones a la ley penal cometidas por menores de edad eran reguladas exclusivamente por los códigos penales de tipo retribucionista, que imperaron en la región desde mediados del siglo XIX hasta las décadas del 30 y del 40 de este siglo. Códigos penales que, en general, disponían la reducción de la pena en 1/3 tratándose de menores de 18 anos ( y mayores de 7 anos) (2). Una pena que en dicha época ( y hoy no menos también) consistía mayoritariamente en la privación de la libertad. Así, menores de edad y adultos eran alojados en las mismas instituciones penitenciarias sin ningún tipo de diferenciación respecto de los adultos. Las practicas de privación de libertad en condiciones de promiscuidad entre adultos y menores de edad acabaron generando un fuerte rechazo en los sectores mas sensibles de las sociedades de fines del siglo XIX. Rechazo particularmente importante en el seno del movimiento de los Reformadores (3) en la sociedad americana de la época. Sin embargo, resulta fundamental destacar que dicho rechazo se realizo en los moldes y limites de ideología dominante de la época : el positivismo. Ideología positivista que, caracterizada por una obsesión clasificatoria, según la cual a cada problema social debía corresponder una arquitectura diferenciada de encierro, rechazaba en realidad, no las practicas de privación de libertad como respuesta a un sinnúmero de problemas sociales que afectaban a los menores de edad, sino muy especialmente la promiscuidad que suponía el alojamiento indiferenciados de niños y adultos. De este modo, la diferenciación, la especialización y la separación (4), constituyeron las características dominantes del nuevo modelo, que tuvo en el Tribunal de Menores de Illinois su mas importante concreción.


II. Los Tribunales de Menores en América Latina.
Los hechos hasta aquí sucintamente relatados, que llevaron a la creación del primer tribunal de menores en los EE.UU. en 1899, no influenciaron directamente los desarrollos latinoamericanos en este campo. La idea ( y en menor medida la practica) del Tribunal de Menores de Illinois , fue exportada en primer lugar y con éxito al contexto europeo : entre 1905 y 1921, prácticamente todos los países europeos crearon su jurisdicción especializada para menores de edad siguiendo el ejemplo de Illinois . Es desde Europa que las nuevas ideas desembarcan en América Latina, y lo hacen en el país en que la influencia y el desarrollo de la ideología positivista alcanza en la época su máximo desarrollo: la primera ley especifica de menores en América Latina es la Ley Agote de Argentina de 1919 ( actualmente vigente a pesar de su carácter flagrantemente violatorio de la Convención Internacional de los Derechos del Niño) . Resulta casi obvio afirmar aquí ,que desde 1919 hasta nuestros días, la política social para la infancia ha estado sujeta a profundas variaciones tanto de tipo cuantitativo, cuanto de tipo cualitativo. Sin embargo, no puede decirse lo mismo para el plano de la política jurídica o lo que es lo mismo, para el plano de la evolución legislativa. Desde 1919 hasta 1990, las leyes de “menores” han permanecido invariables (5) .
Es recién a partir de la aprobación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en 1989, que el viejo paradigma de la situación irregular que inspiraba a las viejas legislaciones de menores comienza a ser colocado en crisis, primero en el plano cultural y luego en el plano mas estrictamente jurídico. Pero la CIDN no solo transforma el futuro de los derechos de la infancia, sino que muy especialmente reformula el pasado del (no) derecho de menores. En forma retroactiva, la CIDN permite poner en evidencia el carácter flagrantemente inconstitucional de todas las leyes de “menores” desde 1919 hasta nuestros días. Ratificada la CIDN ( por todos los países de América Latina) la vigencia simultanea de las viejas leyes planteo un caso que sin demasiada exageración podría denominarse de esquizofrenia jurídica . Los diversos procesos de reforma legislativa destinados a adecuar las leyes nacionales al espíritu y al texto de la CIDN, constituyeron un esfuerzo también para superar la situación anteriormente descrita. A partir de 1990, prácticamente todos los países de la región han estado involucrados en procesos de reforma legislativa con mayores o menores niveles de participación social. Desde 1990 hasta hoy, con mayor o menor calidad técnico-jurídica 12 países de la región han completado sus procesos de reforma y un numero significativo se encuentran en una etapa inminente de aprobación (6). Tal como lo indica la experiencia, la CIDN no solo ha cambiado los contenidos de las leyes para la infancia, sino que además ha cambiado los procesos de su producción. De simples y rudimentarias leyes construidas corporativamente ( en general por los jueces de menores) sin ningún tipo de debate publico, las nuevas leyes para la infancia constituyen instrumentos jurídicos de alta calidad técnica que por lo demás constituyen el resultado de amplios procesos de debate publico.
Según las áreas que abarquen, las reformas aprobadas o en curso pertenecen a una de estas dos categorías : completas o parciales. Mientras el carácter completo de una reforma se
refiere a que la misma abarque todas las áreas vinculadas con la infancia, las reformas parciales conforman los nuevos Sistemas de Responsabilidad Penal Juvenil ( SRPJ).
III. Origen y características de los Sistemas de Responsabilidad Penal Juvenil en América Latina.
Los SRPJ en América Latina, constituyen una construcción jurídica con un fuerte carácter autóctono con tres fuentes jurídico-filosóficas diversas de inspiración : a) la CIDN; b) el garantismo penal y c) los principios del derecho penal mínimo.
a) la CIDN, la influencia de la CIDN se refiere especifica y explícitamente a los claros principios , procesales y de fondo , contenidos en sus artículos 37 y 40.
b) el garantismo penal, se refiere tanto al Constitucionalismo de los Derechos Humanos, cuanto a un cultura que “toma en serio los derechos” ( para sintetizarlo con la feliz expresión de Ronald Dworkin).
c) los principios del derecho penal mínimo. Se refiere básicamente - para expresarlo en la aguda formulación de Luigi Ferrajoli (7) - a aceptar como legitima la intervención del derecho penal , solo cuando la misma produce ( o potencialmente podría producir) una disminución de los niveles preexistentes de violencia. Por el contrario, el mismo principio desaconseja ( y deslegitima) la intervención penal , cuando la misma aumenta ( o potencialmente podría aumentar ) los niveles preexistentes de violencia.
A partir de estas coordenadas jurídico-filosóficas y tomando en cuenta el principio de la CIDN que establece que el ejercicio de sus derechos se realizara de un modo conforme a la evolución de sus facultades ( Art. 14 punto 2.), los SRPJ comienzan por establecer una distinción y reconocer jurídicamente algo que el sentido común y la psicología evolutiva han entendido hace ya mucho tiempo : que no es lo mismo un ser humano de 3 anos, que un ser humano de 17 anos. Así los SRPJ parten de reconocer la diferencia entre niños y adolescentes colocando los limites de esta distinción nunca por debajo de los 12 anos y en general nunca por encima de los 14 anos. De este modo, en el contexto de los SRPJ los niños no solo son inimputables sino que además resultan irresponsables penalmente. Los adolescentes, en cambio, son al igual que los niños penalmente inimputables, siendo, sin embargo, penalmente responsables.
Mientras la distinción entre responsabilidad e irresponsabilidad penal no necesita de ulteriores explicaciones, la diferencia entre responsabilidad penal e imputabilidad es necesaria y remite a tres aspectos fundamentales: a) los mecanismo y normas procesales b) el tipo de medidas y c ) el lugar de cumplimiento de las medidas.
Antes de pasar a una mención un poco mas detallada de los puntos arriba señalados, me parece importante dejar en claro, en que no se diferencian los conceptos de responsabilidad penal e imputabilidad. En ambos casos, el código penal ( y eventualmente las leyes conexas) son los únicos parámetros objetivos para determinar la existencia de un delito ( imputabilidad) o de una infracción penal ( responsabilidad). Un SRPJ presupone la mas completa eliminación del concepto , ambiguo y antigarantista de “acto o conducta antisocial”. En el nuevo contexto no se trata mas de la consideración del “menor antisocial” como una vaga categoría sociológica , sino por el contrario del adolescente infractor
entendido como una precisa categoría jurídica. Solo es infractor quien ha violado un dispositivo considerado como crimen o falta por las leyes nacionales y ha sido juzgado con el mas estricto respeto de las garantías procesales y de fondo.
a) los mecanismos y normas procesales : resultan en general mas ágiles y abreviados que las normas procesales para los adultos ; sin por ello perder de vista la necesidad del respeto mas riguroso de las garantías.
b) el tipo de medidas : las medidas socio-educativas al igual que las penas, constituyen un mal y un bien negativo ( si constituyeran un bien habría aplicárselo a todos los adolescentes y no solo a los infractores), caracterizándose, sin embargo, por la brevedad , por el predominio de las alternativas a la privación de libertad y por ultimo por el predominio de los aspectos de carácter pedagógico por sobre otros aspectos de corte retributivo.
d)el lugar de cumplimiento de las medidas : esta característica presupone, sin excepción, la mas estricta separación entre adultos y adolescentes.
Los procesos de construcción jurídica de SRPJ no han sido en absoluto una tarea facil. Mas difícil aun resulta su implementaron y defensa. Los déficits de implementaron, producto de la todavía baja prioridad política y presupuestaria otorgada a este tema por los gobiernos, pretende “resolverse”, sobre todo en coyunturas electorales, con maniobras demagógicas de carácter simbólico ( aumento de las penas, baja de la edad de la imputabilidad, desmantelamiento de las garantías (7), etc.). Por otra parte, y ante la mas absoluta falta de información cuantitativa confiable en relación a delitos cometidos por menores de edad ,los medios de comunicación han sido muy “eficientes” en identificar en toda la región el problema de la seguridad ciudadana, con una borrosa e impresionista violencia juvenil. De lo que no cabe dudas es que el tratamiento de la cuestión del adolescente infractor constituye
uno de los termómetros mas sensibles para medir la calidad y cantidad de vida democrática en un país. De lo que se trata en realidad, es de resolver la delicada ecuación que resulta de asegurar simultáneamente el inalienable derecho del individuo ( en forma absolutamente independiente de su edad) a todas las garantías que consagra el Estado de Derecho democrático, con el inalienable derecho de la sociedad a su seguridad colectiva.
NOTAS
(1).La visión de la delincuencia juvenil como resultado de violación a tipos penales preestablecidos es nueva en América Latina. Hasta la aparición de la visión garantista que sin titubeos indican los arts. 37 y 40 de la CIDN, a los adolescentes se los juzgaba mucho mas por lo que eran ( delito de autor) o por lo que pudieran hacer ( peligrosismo), que por conductas efectivamente violatorias de las normas penales.
(2). Siguiendo los principios del Derecho Romano, los menores de 7 anos ni siquiera eran objetos del derecho. Por sus acciones, igual que en el caso de los animales, respondían sus padres tutores, guardadores y responsables en general.
(3). El mejor análisis exhaustivo y critico del movimiento de los Reformadores de los EE.UU. de fines del siglo XIX, continua siendo el ya clásico trabajo de Anthony Platt “Los Salvadores de Niños. La invención de la delincuencia”, Ed Siglo XXI, México 197...
(4). En total consonancia con estos antecedentes, los “minoristas” latinoamericanos identifican a la Autonomía como el elemento mas característico del Derecho de Menores. No hace falta ser muy perspicaz para entender que, de aquello que en realidad el derecho de menores es autónomo es del Derecho Constitucional.
(5). Luego de 1919, la primera reforma legislativa digna realmente de mención, resulta obviamente posterior a la CIDN y es el Estatuto del Niño y el Adolescente de Brasil de 1990.
(6) Para un panorama detallado y actualizado de los procesos de reformas legislativas en América Latina, cfr. “Infancia, Ley y Democracia en América Latina” (Emilio García Méndez y Mary Beloff Compiladores), Ed. Temis de Bogotá y Depalma de Buenos Aires, Bogotá 1999 ( 2da edición).



Seguridad y minoridad
No cortemos el hilo por lo más delgado

La preocupación por la seguridad es cada vez mayor en nuestra sociedad, e indudablemente esta demanda no sólo es legítima sino, también, absolutamente necesaria para alcanzar una saludable convivencia social.
Pero hay que estar muy atentos para que ese afán por conseguir mayor seguridad no se nos vuelva en contra y acabe generando un círculo perverso de violencia que nos lleve a armarnos para defendernos, que nos enfrente a unos contra otros bajo la lógica del temor, la sospecha y el prejuicio, o que escoja «chivos expiatorios», que indefectiblemente se encuentran en los lugares de mayor vulnerabilidad social, para depositar en ellos las cargas y los sentimientos más negativos presentes en la sociedad.
Por esta razón consideramos fundamental preguntarnos:
¿No será parte de esa forma contraproducente de buscar seguridad una iniciativa como la lanzada recientemente para propiciar una reforma de la Constitución que baje a 16 años la edad de imputabilidad?
¿Acaso, por esa vía, no estaremos cayendo en un doble discurso social, en el que al mismo tiempo que colocamos a los niños y adolescentes infractores en el foco de nuestra condena, nos mostramos incapaces de superar definitivamente una ley que estableció la caducidad de la pretensión punitiva del Estado ante delitos de lesa humanidad?
Señales, como dicha ley de caducidad, de que no siempre todos somos iguales ante la ley y de que la ley se puede violar o no según el lugar de poder que ocupemos, ¿no constituirán parte de una colección de ejemplos negativos que los adultos brindamos a nuestros niños, niñas y adolescentes, que los inducen a pensar que es posible y hasta legítimo infringir la ley y romper el contrato social de respeto mutuo según nuestra conveniencia?
Como decíamos al comienzo, es indispensable encontrar soluciones al tema de la seguridad y al de los menores infractores, pero esas soluciones serán verdaderamente eficaces si responden a dos principios rectores que operan de manera complementaria:
Por una parte, la seguridad crece cuando se afirman los derechos de quienes constituyen los segmentos más débiles y sufridos del colectivo social, y no cuando esos derechos se ignoran y se recortan. En síntesis, hay más seguridad cuando hay más derechos, no menos.
Por otra parte, la seguridad es la consecuencia natural de la responsabilidad personal y social. Responsabilidad y seguridad conforman un círculo virtuoso donde un aspecto potencia al otro. Cuando la responsabilidad se debilita, ineludiblemente también se debilita la seguridad.
En conexión con el primer principio consideramos que es fundamental reafirmar la Convención de los Derechos del Niño, que nuestro país suscribiera hace ya más de una década, la cual establece que ningún menor de 18 años puede ser juzgado por la misma justicia que rige para los adultos. También es preciso reafirmar el Código de la Niñez y la Adolescencia en virtud del cual se puede imputar y juzgar a menores, hasta los 13 años de edad, que cometan infracciones graves, de acuerdo con la normativa establecida en dicho Código.
Con respecto al principio de responsabilidad, de la misma manera que el Código de la Niñez y la Adolescencia demanda la responsabilidad de los mayores de 13 años sobre sus actos y conductas infractoras, también la sociedad debe demandarse a sí misma una mayor responsabilidad con los niños, niñas y adolescentes.
En tal sentido, es preciso enfatizar:
▪ La responsabilidad de cada una de las familias en el cuidado, en la formación humana y ética, y en la provisión de una base afectiva sólida para nuestros niños y adolescentes.
▪ La responsabilidad del sistema educativo de garantizar que nuestros niños, niñas y adolescentes experimenten una atmósfera que los contenga, los estimule, les ofrezca herramientas que los capaciten para su desarrollo personal, y les permita encontrar docentes que se erijan en modelos identificatorios de dignidad y compromiso con los demás.
▪ La responsabilidad de las redes sociales (organismos y programas del Estado, centros recreativos y formativos, iglesias, etc.) de conformar un tejido social fuerte que complemente y apoye la tarea de la familia y de la escuela.
▪ La responsabilidad de los medios masivos de comunicación de no banalizar la violencia convirtiéndola en un entretenimiento y en un recurso para conseguir más rating y para obtener una mayor rentabilidad económica.
Dice la Biblia:
"Este niño restaurará tu vida y te sustentará en la vejez…" (Rut 4:15)
Particularmente en este tiempo en que, a la luz del Bicentenario, buscamos reforzar nuestras bases fundacionales, este desafío de la Escritura se vuelve impostergable: restaurar la niñez maltratada y devolverle su condición de niños y niñas, puesto que esa es la mayor fuerza de restauración de una sociedad que aspira a alcanzar mayor justicia, mayor integración e inclusión, y mayor seguridad.
Sostener a nuestros niños, especialmente los más sufridos, garantizándoles sus derechos es el mejor camino para asegurar la vida de todas y todos los uruguayos.

Pastor Raúl Sosa
Presidente de la Iglesia Metodista en el Uruguay


El Ministerio del Interior presentó este lunes datos estadísticos de denuncias de delitos del año 2010 y del primer cuatrimestre de este año. Luis Eduardo Morás, doctor en Sociología y director del Departamento de Sociología Jurídica de la Facultad de Derecho, cuestionó los énfasis del informe y dijo que el “peso” de los menores en los homicidios no es el que se sugiere.
Publicado el: 12 de mayo de 2011 a las 11:43
Por: Redacción 180
Archivo AFP
El informe presenta en muchos casos las mismas series de datos y el mismo tipo de lecturas que en la gestión anterior, pero también hubo novedades. Hay un inédito análisis de 25 días de abril del 2011 y algunas cifras (también aisladas) sobre el peso de los menores en algún delito.
No toquen nada (Océano FM) consultó a Luis Eduardo Morás, doctor en Sociología y director del Departamento de Sociología Jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República para tener un punto de vista técnico sobre los datos.
Dentro de las innovaciones realizadas en esta oportunidad por el Observatorio de la Criminalidad hay una gráfica que habla del “peso” de los menores en los homicidios. Según el Ministerio el peso es de 26% en los últimos dos años, marcando un ascenso considerable respecto a años anteriores. De todas formas el informe no aclara si son los autores o los coautores.
Además, el secretario de Presidencia, Alberto Breccia, mencionó durante la conferencia un dato que no aparece en los informes del Observatorio. Dijo que en el último trimestre de 2010 el 53% de los delitos aclarados fueron cometidos por menores. En ese momento Breccia no aclaró a qué delitos se refería ni la pertinencia de ese dato.
El director del Departamento de Sociología Jurídica de la Facultad de Derecho manifestó sus reparos. “Es preocupante que el Ministerio del Interior insista nuevamente con la autoría de los delitos. Quien determina qué es un delito es otro poder del Estado, no es el Ministerio del Interior, no es el Poder Ejecutivo, es el Poder Judicial. Hay una gráfica que traduce en cierta medida un prejuicio. La gráfica no se llama ‘proporción de menores autores de homicidios’, se llama ‘el peso…’. Da esa idea de pesada carga”, afirmó.
El sociólogo destacó que la serie es nueva, no aparecía en los anteriores informes del Observatorio. “Es una estadística que se está agregando en esta nueva presentación. Aparece solo en el perfil de los homicidios la presencia de los menores, no aparecen otras variables. No aparece el sexo de las víctimas y de los victimarios, no aparece niveles educativos, económicos, ni la situación laboral de quienes cometen el delito. Parece un argumento muy bien pensado para la rebaja de la edad de imputabilidad penal”, afirmó.
Morás también resaltó que algunos datos que se dan en porcentaje se matizan mucho en números absolutos. “Para todo el país, en el año 2010, hay 200 homicidios. Y uno lee la estadística y le da la idea que la proporción de menores es importante para todo el país y para todo el año. Sin embargo, la estadística discrimina los 107 homicidios de Montevideo, de los que se aclara el 73%. O sea, ya estamos hablando de 78 homicidios y no de los 207 de todo el país. La participación presunta de menores en su autoría alcanza el 26% (de esos 78 homicidios de la capital). En total estamos hablando de unos 20 menores que han participado en homicidios”, afirmó.
Para Morás, “es llamativo que se discrimine por la condición etaria del menor y que no aparezca la participación de los menores como víctimas en el delito de violencia doméstica, donde sí el volumen de menores es importantísimo, como víctimas no victimarios”.
Un hecho notorio en la administración de Eduardo Bonomi es que se cambió el estilo de la presentación de datos estadísticos. Según Morás hay un llamativo cambio en la simbología y en la ritualidad de la presentación de los datos. “A mi me parece que los datos tienen que tener un grado importante de legitimidad ante la opinión pública por la trascendencia que tienen para la formulación de políticas de seguridad ciudadana racionales, consensuadas, con una base que sea indiscutible. Renunciar a estadísticas confiables sistemáticas, implica que las políticas de seguridad en última instancia empiecen a elaborarse por la demanda de la opinión pública, por el miedo de las personas, por la demanda de las corporaciones, de los medios de comunicación. Creo que ahí entramos en un problema muy serio hacia el futuro”, afirmó.

Quiénes son los responsables?
¿Fueron hijos deseados?
¿Fueron hijos esperados?
¿Fueron hijos concebidos, gestados y recibidos con amor?
¿Fueron alimentados balanceadamente?
¿Fueron amados o fueron violentados, maltratados y denostados?
¿Cursaron educación inicial?
¿Fueron todos los días a la escuela?
¿Pudieron aprender a leer y a escribir, a calcular y redactar en los mismos tiempos que tú lo hiciste?
¿Fueron incluídos por la escuela o excluidos y expulsados?
¿Quién los mandó a la calle a pedir?
¿Quién les dio monedas?
¿Quién les suministró las drogas?
¿Quién las traficó?
¿Quién se enriqueció con el dinero que produjo ese tráfico?
¿Quién lavó ese dinero?
¿Quién compró, vendió o usó artículos que eran fruto de ese lavado?
¿Quién les puso un arma en la mano?
¿Quién compró o vendió esas armas?
¿Quién se enriquece cada día con las armas que matan cada minuto?
¿Quién les enseñó a robar?
¿Quién se los permitió y no les puso límites?
¿Quién se queda con el producido de sus robos?
¿Quién compra lo que ellos roban?´
¿Quién abusó de ellas y de ellos?
¿Quién los prostituye?
¿Quién paga por los servicios que ofrecen en sus cuerpos?
¿Y sus hijos qué modelo de madre y de padre recibieron?
¿Y los hijos de sus hijos?
¿Quién puede tirar la primera piedra?
Ellos son el fruto de la irresponsabilidad social, del enriquecimiento de unos pocos, del empobrecimiento de otros muchos, de la explotación, de la falta de solidaridad, del hacé la tuya, del no te metás, de la incapacidad del Estado y de sus servicios de prevención y profilaxis, de la falta de compromiso de los profesionales de la salud, de la educación y de la cultura, de la sociedad en general, de los que confunden, a veces a sabiendas, entre promoción social y beneficencia.
Desde el momento mismo que damos una moneda a un niño en la calle estamos avalando y fomentando su permanencia en ella.
YO, TAMPOCO FIRMO. BAJAR LA EDAD PARA ENCARCELAR NO SOLUCIONA NINGUNO DE ESOS PROBLEMAS.


LA MAYORIDAD INFRACTORA
Mayores fueron los que dieron el Golpe de Estado en 1973, y mayores eran los que dieron el Golpe del 33 y mayores son los que dieron todos los golpes, y mayores fueron los responsables del genocidio charrúa y de todos los genocidios. Y mayores son los militares y civiles cómplices de las Dictaduras y con ellas de las desapariciones, y de los homicidios y de las violaciones y de las mayores atrocidades que sufrió nuestra sociedad en su historia.
Mayores son los que declaran las guerras, y mayores son los que miran para el costado ante la injusticia. Mayores son los que piden impunidad para un militar torturador y cárcel para un menor que robó una panadería. Eran mayores los que avasallaron la Constitución y las leyes. Mayores son los que abolieron nuestros Derechos y nuestras libertades, y mayores son los que defienden aún hoy la impunidad. También mayores resultaron ser los que coparon y cerraron durante 12 años nuestro Parlamento.
Es mayor el padre que abusa de sus hijos, y también es mayor el padrastro que viola a una beba delante de su madre, también mayor, o a veces pobre, menor. Es mayor la madre que quema con su cigarro a sus niños, y mayor eran los señores que tenían secuestrado a sus hijos durante años, desnutridos ellos, menores ellos. Son mayores los que atan con cadenas a sus hijos, mayores los que golpean a sus mujeres hasta matarlas, muchas veces menores ellas, y son mayores los que uniformados torturaban adolescentes por placer y diversión y hoy se jactan de ello. Mayores son los que hoy desafían a los Jueces y Fiscales y los que conducen un vehículo y matan o dejan parapléjico a un peatón, muchas veces menor.
Son mayores también los políticos corruptos, y mayores son los políticos ineptos e inescrupulosos. Mayores fueron los que nos dejaron 300.000 indigentes y mayores también fueron los que nos regalaron una deuda externa de miles de millones.
Son mayores los que no solucionan nada, los que administran crisis o provocan crisis y mayores son los que condenan a menores por su incapacidad y demagogia. Mayores son los que se juegan el sueldo en el casino, los que levantan apuestas clandestinas, los que evaden impuestos y los que explotan trabajadores.
Mayores son los que mandan pedir o robar a sus hijos, y mayores son los que se emborrachan mientras sus menores pasan el día pidiendo limosna en el semáforo. Mayores son los coimeros en la aduana, y en las rutas y los coimeros en todas partes, y los que piden cometas en las licitaciones y mayores son los patovicas que le rompen el alma a un menor en un baile, que un mayor le pidió plata para dejarlo entrar.
Mayores son los que te violan en la cárcel y mayores son los policías que te piden plata para que no te violen. Mayores de edad son los policías que te venden armas, chalecos, y balas y mayores son los narcos que venden droga a los menores, y mayores son los narcos que usan menores para venderla. Y mayores son los Comisarios que aceptan mensualidades de las bocas del barrio.
Y también son mayores los que obligan a prostituirse a menores, o los que trafican personas, la mayoría de las veces, menores. Mayores son los que venden órganos, los que pagan por sexo, los que piden menores y los que piden a las menores que no se cuiden.
Mayores son los que pagan por ver niños desnudos o tocándose en internet, mayores eran y son los Peirano, y los Rohm, y mayores eran y son sus sus cómplices. Mayores son los que financian abortos de menores y mayores son los que después votan contra el aborto en el Parlamento. Mayores son los Bordaberry, los Gavazzo, los Cordero y atntos otros. Y mayor era un "Pajarito" que le cambiaba sexo oral a menores a cambio de no torturarlos.
Mayores son los que cometen el 95 % de los delitos en Uruguay y menores son las víctimas del 80 % de los delitos, Mayores son los gobernantes que parieron, criaron y educaron a estos menores, hijos de sus gobiernos y mayores son los que hoy quieren enviarlos a una Cárcel, con mayores como ellos, con verdugos, como ellos…
Diego Fau

“El terror por la inseguridad se usa para tapar la miseria haciendo un desplazamiento discursivo: no se muestra a los chicos en el origen de la miseria, cuando son víctimas primeras de una sociedad que no les proporciona seguridades básicas, sino cuando ya son delincuentes. Se ocultan las situaciones en las cuales los pobres son víctimas de la inseguridad. Se provoca el terror antes que la solidaridad. Así resulta difícil que las cámaras de TV apunten a las víctimas antes que se conviertan en victimarios. Los menores interesan cuando violan no cuando son violados. Cuando matan, no cuando presencian la violencia, cuando la comparten por televisión, cuando sus familias no soportan más la miseria y se desintegran, ahí está la violencia, esa profunda que marca para siempre” . Adriana Puiggrós.

"Mientras ellos están libres, nosotros estamos presos bajo rejas en nuestras casas"
Cuando sos esclavo de las drogas, vivís en libertad?
Cuando te fueron vulnerados todos tus derechos en la infancia, vivís en libertad?
Cuando pedís monedas en la calle, sos libre económicamente?
Cuando te mandan a pedir o robar, vivís en libertad?
Cuando todos te excluyen por la "pinta" (única ropa que tenes), vivís en libertad?
Cuando hay gente que te mira con desprecio, vivís la Libertad?
Cuando tenes que robar para consumir, sos LIBRE?
¿Bajar la edad? para chiquilines que son imputable desde los 13 años
¿Aumentar las penas? ¿para condenarlos por el resto de sus vidas?
¿focalizar la atención de la inseguridad sobre la juventud? ¿no es sacarnos el lazo de encima?
Asumamos las responsabilidades como adultos y busquemos las causas:
O acaso los gurises le venden lo robado a otros gurises (me parece que son adultos los que compran)
O acaso a los narcos son menores (me parece que son adultos)
SI como sociedad nos diéramos la oportunidad de discutir seriamente estos temas seriamos seguramente MÁS LIBRES, porque la libertad se cultiva sobra la información sincera y no bajo la óptica del miedo y la hipocresía.
Pensando en la Semana Santa
Jesús dijo hace dos mil y pico de años: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:39)
Que modelo de sociedad queremos??? La de la inclusión y el amor o la del miedo y la exclusión.
Nos invito a ser sinceros y buscar los caminos de paz para trabajar como sociedad en una mejora sustancial de y para todos los ciudadanos.
Un abrazo
Adrian Magallanes
LA BAJA DE EDAD DE INIMPUTABILIDAD PENAL
LEÑA AL FUEGO
En prácticamente toda reunión con familiares o amigos, resulta inevitable tratar el tema de la seguridad pública, y particularmente sobre la baja de la edad de inimputabilidad penal. Así ocurrió un sábado de esos, en rueda de amigos y mientras esperaba la salida de algún choricito para picar alguien inició el debate: “Vos Martín que estás en todo eso de los Derechos Humanos ¿Qué me decís de la baja de edad de a los 16 años?” No llegué a abrir la boca cuando ya alguien me replicó que había que encerrarlos a todo esos menores. Otro aumentó el tono exigiendo la muerte.
Así comenzó un diálogo que luego me interesó registrar y compartir como aporte para la relfexión de cada cual, como mero aporte de quien tiene contacto con el tema desde hace 11 años trabajando en una organización social de Derechos Humanos. Vivo en esta ciudad, veo y escucho informativos, pero también por mi trabajo he conocido la historia y la vida cotidiana de varios adolescentes que han cometido delitos.

En la edad media como el sistema represivo era ineficiente, cada vez que agarraban a alguien que representaba al delincuente, la bruja o lo que sea... lo descuartizaban ante la multitud en la plaza (ante la tele de esa época). Y la gente se sentía más segura.. creía que el monarca los protegía. Era más barato que atender el tema de que la mayoría de los campesinos o los que vivían en las villas (casualmente, villanos) accedieran a la media de alimentos y necesidades básicas de la época.
Amigo: Bueno, pero estamos en el S XXI
Si, en el SXXI sucede que los menores de edad procesados, la inmensa mayoría provienen de hogares pobres.. (los nenitos que pedían en todas las esquinas en la crisis del 2002). El perfil es claro... un desarrollo evolutivo con todo tipo de carencias producto de políticas sociales ineficientes y de reparto o equidad nula. Pero no nos quedemos con justificar al victimario por ser víctima del sistema.. eso no es suficiente
El tema es que meterlos a los 16 con todo tipo de carencia, a las actuales cárceles nuestras.. es trasladar el problema al futuro próximo y aumentarlo exponencialmente ¿qué clase de persona creés que va a salir? Es como el freezer... congelo y me lo saco de la mesada de la cocina (ya no estorba), pero tarde o temprano lo sacaré igual que como lo metí. Bueno, ahora que pienso, la metáfora no es precisa…. en el caso de los adolescentes encarcelados no saldrán igual.. saldrán peor.
Amigo: Pero ya no es lo mismo un loco de 16 años que cuando nosotros éramos chicos.
Desde el punto de vista de su desarrollo evolutivo, NO es lo mismo meter en cana un tipo formado...20, 30 40 años.. que un tipo en pleno proceso de desarrollo.. un adolescente. El efecto sobre la persona es irreparable y cuando salga no solo no tendrá educación, oficio, sino que no tendrá nada que perder.... eso lo vemos en Colombia, en Méjico, Bolivia..
Un joven de 16 años que es encarcelado por rapiña puede estar 4 o 6 años en la precariedad de nuestros penitenciarios. Lo estará en el momento evolutivo decisivo en cuanto a su formación, recorrerá su adolescencia en el peor ambiente posible y de acuerdo a su edad al momento del encierro, el tiempo que esté preso será tanto como el tiempo que tiene de vida conciente. Es poco usual que se tengan recuerdos de los vivido antes de de los 5 años, lo que tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia y el progreso de la autonomía del niño respecto a su madre, de la capacidad de interpretar mediante la experiencia lo que ocurre en su entorno. Por ello si hablamos de una persona muy joven que va a ser privada de libertad, pensemos que el tiempo de encierro tendrá un significado muy diferente a la de una persona adulta. Iniciemos la cuenta desde el momento de su su vida conciente a partir de los 6, de manera que con 16 años si es encarcelado, encerraríamos a alguien que solo tendría 10 años de experiencia de vida y que podría pasar más de la mitad preso ¿Qué se puede esperar que suceda cuando salga? ¿Será un buen ciudadano o un ser resentido y sin recurso alguno para integrarse al mercado laboral y a la vida social?
El tema es que es una cuestión política, de salir al ruedo como superhéroe que viene con la solución mágica que arregla todo. Es pura mierda.... bajas la edad y te sacás de arriba por un tiempo a un grupo de personas, pero la mayoría son adultos. Y te sacás de arriba a estos pocos pero los metés en la fábrica de animalitos y luego los sacás hechos mierda sin ninguna competencia para cubrir sus necesidades por vías aceptadas socialmente.. y ta clavado.. salen a afanar y con menos que perder que cuando entraron. Dales un fierro, unos mangos para comprarle ropita al hijo (es que tienen hijos, aman, desean, sueñan) y harán lo que sea... Hace 11 años que trabajo con adolescentes... hay de todo... ¿Qué se hace? Es largo de contar, pero podría decirse que se ofre una oportunidad educativa, laboral, reflexiva, sanitaria, etc. La de lograr medios para satisfacer sus intereses por vías aceptadas... muchos llegan hechos mierda, con todo tipo de carencias que explican el circuito criminal que recorren y que con proyectos educativos bien hechos el sistema tiene que lograr revertir. ¿SE HA PODIDO?... no lo necesario.. y ahí está la raíz del problema. No se ha enfretando con la atención debida y los recursos necesarios. El Sistema Penal Juvenil no funciona bien, los juzgados especializados son ocupados por jueces que llegan allí como sanción... el INAU desde su sector especializado no ha sido eficiente... las medidas socioeductivas no privativas de libertad tienen muy pocas derivaciones, también nos falta mejor metodología, profesionalismo y recursos. Los proyectos educativos en los centros de internación son escasos o nulos, sin meternos a hablar sobre la precariedad de varios de esos establecimientos. LO QUE ESTÁ MAL NO ES LA LEY ACUTAL... ES EL SISTEMA CON EL CUAL SE DEBE HACER CUMPLIR ESA LEY.
Amigo: Está fenómeno la explicación ¿Pero cómo se arregla?
¿Como se arregla? Haciendo cumplir la legislación actual bajo el paraguas de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Actualmente se acuerdan reformas en el Parlamento... penalización de la tentativa de Hurto, mantener antecedentes, crear un nuevo instituto de responsabilización penal juvenil (quizá fuera de INAU) encargado de la ejecución de las sanciones socioeducativas dictaminadas por la justicia. Un nuevo dispositivo que se espera cuente con profesionales del área, con proyecto educativo, metodología e infraestructura adecuada). Con esto se procura cortar con las populares y mediáticas fugas que tan bien aprovechan los informativos para asustar, vender y opinar con el bigotito corto y el brazo en alto.... siempre es igual.. todo se arregla con mano dura... acá los menores... en Alemania los judíos, los negros, etc.... en la actual Europa los sudaca, etc. Los efectos no deseados de los errores del poder los queremos resolver eliminando gente que nos jode.
Amigo: pero la gente está podría, quiere soluciones ya.
Ojo con eso.... es claro que se consiguen firmas para bajar la edad en la simpleza de pensar que todo cambiará... si salgo con fuerza a pedir firmas en la puerta de todos lo boliches para que la cerveza sea gratis y te saco una ley al toque. Pero el problema es complejo y dudá cuando la solución es tan simple.... ante lo complejo una solución compleja... que en este caso sería la reforma impostergable del sistema de justicia juvenil ….hoy en proceso.
Y además, yo soy parte de “esa gente” que quiere soluciones. No hace mucho asaltaron a mi hermano y lo golpearon. Claro que me afectó, pero tanto como me afecta conocer una realidad de larga data, la que me demuestra que el camino de la baja no resuelvem sino que nos condena a un futuro más violento. Si te cuento.... he atendido adolescentes que robaron porque tenían un hermano detenido por la policía... y la propia policía le ofrecían no pasarlo a juez si él les traía 20 mil mangos... mirá que lindo, mirá donde está el problemita también. Otro caso, robaba autos...... adolescente re-pobre que fue captado en el Pool del barrio por otros ya adultos. Empezaron con regalos de lo que no podía tener.. championes de marca, campera Alfa, etc (o sea cosas que nuestra sociedad mete a todos los jóvenes para sentirse integrados o exitosos)... un día aparece un tipo (terrible casa en medio del cante) y le plantea un laburo, ya que le debe mucho... así arranca... le da una moladora a batería (de marca, importada) y lo manda a buscar un Fíat Uno. Lo trae, lo desmantelan y se lo dan al tipo que los vende en Argentina.... ¿A quién hay que arrancarle la cabeza? Es más sencillo bajar la edad y meter en cana a estos "menores" (decimos menores porque nos permite diferenciarlos de nuestros hijos y los hijos de la gente bien como nosotros, que en todo caso son adolescentes o jóvenes pero no "menores").... para el negocio de los promotores del delito no hay problema, es cuestión de reclutar a los de 14... bajemos a 14 y así hasta meter en cana a las embrazadas pobres......
Es más económico hacer eso que gastar en un sistema penal juvenil sanciones al tiempo que brinde herramientas para la integración, o lograr esa maldita equidad que nos llena de impuestos y no podemos vivir como "la gente"... con nuestro "plasma" y demás elementos sustanciales para la vida digna.. ¿No te parece?
Martín Rosich
COMPARTIMOS "CARTA A LA COMUNIDAD" DE AUDEC: "LOS ADOLESCENTES, UN TESORO CONFIADO"de Gurises Unidos, el miércoles, 13 de abril de 2011 a las 17:09
Los miembros de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (AUDEC) reunidos en
Asamblea compartimos con la ciudadanía algunas reflexiones sobre los adolescentes y la
Seguridad pública.
1. Como parte de la sociedad constatamos, y en algunas oportunidades vivimos en carne propia, el problema de la inseguridad. Particularmente tanto cuando nuestros niños/as y adolescentes y sus familias participan de los proyectos socioeducativos de los barrios más humildes como de los alumnos de nuestros colegios, son víctimas de violencia y de arrebatos.
2. Quisiera hacérsenos pensar que el problema de la inseguridad radica en los adolescentes, cuando es dato de la realidad que los menores de 18 años, actualmente privados de libertad por infringir la ley, no llegan a 400, mientras que los adultos encarcelados superan los nueve mil.
3. A pesar de lo que corrientemente se cree, los menores infractores a la ley penal sí son objeto de penas. Nuestro país cuenta con una justicia penal especializada para menores desde los 13 a los 18 años, la cual sanciona con penas que llegan a la privación de libertad; hay menores “presos”, cumpliendo esas penas.
4. En la sociedad de hoy nos encontramos con pequeños grupos de personas y familias con una cultura, convicciones y un estilo operativo, que los lleva a procurar sus ingresos mediante el delito como es el robo y el tráfico de drogas, etc.
5. En las últimas décadas -este dato surge desde nuestros 120 proyectos sociales y desde los 175 colegios esparcidos por todo el territorio nacional- hemos visto el deterioro social, económico y cultural de muchos uruguayos a los que no llegaban los servicios públicos: no contaban con una vivienda digna, ni con la capacitación para insertarse en el mercado laboral, ni con la existencia de fuentes de trabajo; no tenían como proyecto de vida más que la subsistencia, sin la presencia amiga de entidades y servicios que les acompañasen. Incumpliendo así el Estado con los deberes que la Constitución le impone, de garantizar a todos los habitantes de la República el ejercicio de sus derechos individuales, económicos y sociales y de promover la protección de la familia y de los hijos.
6. Esta situación de deterioro en los sectores de escasos recursos y el oportunismo de otros (traficantes, reducidores), dio lugar a la configuración de formas de vida, fuera de la ley que violentan la convivencia social.
7. Para configurar la inseguridad ciudadana, confluyen múltiples causales, entre ellas: la ausencia o la no siempre acertada intervención de los agentes del orden público; en segundo lugar, las fallas en el sistema judicial penal juvenil, por la escasez de recursos, personal capacitado y el desempeño de algunos funcionarios; en tercer lugar, fallas en la entidad (SEMEJI - INAU) que tiene que ejecutar las medidas de privación de libertad: las alternativas para reeducar a los adolescentes infractores y hacer eficiente el sistema, logrando la rehabilitación de los muchachos y la protección de la sociedad, no siempre realiza adecuadamente su tarea. En cuarto lugar, el tráfico de drogas y los reducidores de mercaderías robadas que necesitan operadores. Por último y por sobre todo, queremos poner especial énfasis en el deterioro de los núcleos familiares en el desempeño de los roles y funciones, entre ellas particularmente las educativas.
8. Por ello, compartimos -en líneas generales- los acuerdos alcanzados en la Comisión Bicameral, integrada por los cuatro partidos políticos, cuyo documento fue aprobado por unanimidad en la Asamblea General. Creemos que el mejor abordaje para los adolescentes infractores y para la ciudadanía que experimentamos la inseguridad pasa por el fortalecimiento y el eficaz funcionamiento de los distintos organismos públicos y la colaboración de toda la sociedad.
9. Creemos importante recordar que el Código de la Niñez y Adolescencia, aprobado en el Uruguay (ley 17.823), está en consonancia con la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que nuestro país ratificó en 1990. La modificación de la legislación existente, pasando a los adolescentes comprendidos entre los 16-18 años a la justicia de adultos, nos lleva a violar los compromisos asumidos por el Estado Uruguayo ante la comunidad internacional.
10. Transcribimos algunas líneas de la Declaración de La Santa Sede cuando adhirió a la Convención, “considera la presente Convención un instrumento digno y laudable, encaminado a proteger los derechos e intereses de los niños, que son ese precioso tesoro confiado a cada generación como reto a su inteligencia y humanidad’ (Juan Pablo II, 26 de abril de 1984). La Santa Sede reconoce que la Convención representa una promulgación de principios /…/, salvaguardará los derechos del niño tanto antes como después del nacimiento, como se afirmó expresamente en la Declaración de los Derechos del Niño. Adhiriéndose a la Convención sobre los Derechos del Niño, la Santa Sede se propone dar renovada expresión de su constante preocupación por el bienestar de los niños y las familias”. 1
11. Como educadores nos sentimos parte del problema. Como ciudadanos somos responsables de que en nuestra sociedad se haya configurado una cultura que anida y sostiene la práctica de menores que cometen infracciones. Por ello nos comprometemos a seguir trabajando desde la educación para que los niños/as y adolescentes adquieran las habilidades para la convivencia y la vida en sociedad; a seguir desarrollando proyectos que apliquen medidas socio educativas para quienes las necesitan; y también impulsando proyectos que ejecutan medidas judiciales como son los de libertad asistida, que apuntan a reencaminar a los muchachos que cometieron infracciones.
12. Los adolescentes uruguayos son un tesoro. La mayoría quieren superarse y crecer, forjarse un futuro y un lugar en la sociedad, aunque no se les den las oportunidades. Son cientos los que “no estudian, ni trabajan” pero que participan de nuestros Centros de Capacitación y Centros Juveniles, dando cuenta que quieren estudiar. El problema no son sólo ellos. Por otra parte, los cientos de jóvenes que han cometido infracciones y han cumplido su pena en una de nuestras instituciones, no solo re-proyectaron sus vidas, sino que en su mayoría no han vuelto a infringir la ley.
13. Detrás de estos temas está el bien de todos los uruguayos y la integración de los más vulnerados en sus derechos. Por ello, por un lado urgimos a la mejora de las políticas sociales y educativas de prevención, particularmente las que apuntan al acompañamiento de las familias. Y por otra parte a la aceleración y ajustes de las medidas que colaborarán en hacer más eficaz y firme al sistema penal especializado para atender a los adolescentes que cometieron infracciones.
Asociación Uruguaya de Educación Católica

Palabras de Teresita Quintela , senadora de La Rioja, cuando se trató el tema en el senado de Argentina:

"Tratemos de analizar un ejemplo cercano, ya que, si bien he visto cosas aberrantes en mi provincia, tal vez resulten un poco lejanas como para entenderlas de un modo cabal.
Una niña que vive en alguna villa de esta ciudad, en condiciones de promiscuidad y pobreza, es abusada por su padre, su padrastro o su tío, ante la mirada indiferente de su madre.
El bebé no deseado producto de esa violación padecerá hambre y violencia desde antes de nacer.
A los pocos años, el niño saldrá a la calle, apurado por satisfacer sus necesidades humanas básicas de alimento, compañía de sus pares, zapatillas o abrigo, y se encontrará cara a cara con las drogas, la delincuencia, la prostitución, la trata de personas y con diversas formas modernas de esclavitud.
Este niño no concurrirá a la escuela, o desertará de ella prontamente, porque la escuela argentina lo excluirá, dado que no está preparada para contener afectivamente, ni enseñar oficios, ni impartir contenidos funcionales a la realidad de los niños en condición de riesgo que habitan las ciudades de hoy.
La que sí se encargará de él es la televisión, omnipresente en cada villa, en cada asentamiento, por pobre que sea.
Y allí aprenderá que todo el rencor, la perversión, el resentimiento, la crueldad, la estupidez y la banalidad que podamos imaginar, son nada comparados con los modelos que ofrecen esas oscuras usinas ideológicas que nos atontan con aberraciones para que consumamos más y más publicidad.
Así que nuestro niño no será un escolar.
Ya no aprenderá la historia del renacimiento europeo, pero sí a manejar armas, a robar, a consumir drogas, a venderse por sexo o lo que sea.
Todo eso se lo enseñarán adultos, en la calle o por televisión, en las series o en los noticieros, que se regodean en este tipo de enseñanza gratuita.
Tendrá suerte si los adultos no lo usan de mula, y le llenan las entrañas con cápsulas de drogas para atravesar alguna frontera.
Tendrá suerte si los adultos no lo secuestran para quitarle sus órganos, si no lo obligan a prostituirse.
Tendrá suerte si la policía no lo mata en alguna circunstancia confusa.
De seguir con vida, queda el mayor peligro de todos, el paco. Si el paco lo alcanza, este niño ya tiene fecha de vencimiento.
Padecerá un deterioro cerebral que lo matará en medio año, más o menos.
El paco no es un duende malo que sale a la siesta.
Es un producto de laboratorio que le vendemos a ese niño los adultos.
A los 14 años, nuestro niño ya sabe que matar o robar son cosas penadas por la ley.
Lo sabe muy bien porque no habla de otra cosa.
En realidad, su vida se limita al trato con delincuentes, o policías, porque tal vez ya está viviendo en la calle.
Su madre ha tenido seis hijos más de diferentes padres y aspira a llegar a siete, para cobrar alguna pensión miserable, o ser beneficiaria de algún plan. Ya no hay lugar para él.
Nuestro niño duerme bajo un puente de la avenida Juan B. Justo, con otros vagabundos precoces. Mendiga, o roba para comer, pero quiere ir por más.
Ahora conoce las comisarías, porque a veces lo detienen, y ya entiende los códigos de la calle.
Un día consigue una pistola 9 milímetros. Es bastante improbable que la haya comprado él. Lo más posible es que se la haya dado un adulto. ¿Se la dá porque sí, por hacerle un favor?
El día que el niño usa el arma y mata a un adulto -sea porque lo mandaron a hacerlo, o porque está drogado, hambriento o enloquecido- todos los adultos ponemos el grito en el cielo, como si fuera una calamidad imprevista, como si una fiera anduviera suelta en la ciudad y hubiera que cazarla como sea.
Eso, señores, se llama hipocresía.
Por más cara de inocentes que podamos poner, sabemos perfectamente que no hay arreglo posible para esta situación si no se destinan fondos en la prevención de la delincuencia precoz, lo que equivale a decir afecto, alimentos, abrigo y educación para todos por igual.
Para todos por igual.
Bueno, los niños ricos siempre tendrán más de todo eso, pero debe haber un promedio aceptable para todos los demás.
Si para conseguir que todos nuestros niños tengan acceso a los bienes y servicios esenciales, tuviéramos que invertir hasta el último peso, y poner a trabajar hasta el último agente capacitado para monitorear la gigantesca operación nacional que hace falta para ello: señores, hay que hacerlo.
Todo lo demás son buenas intenciones.
El infierno está empedrado con buenas intenciones.
Y con un Estado ausente, abandónico, indiferente y en algunos casos torturador, vamos rumbo a vivir en un infierno.
¿Es este proyecto que hoy tratamos el primer paso en la dirección correcta?
¿Cuándo se juzgue a un niño en juicio oral y público se hablará de todas estas cosas que hemos dicho recién?
Y sobre todo: si el niño paga su delito como si fuera adulto, ¿los adultos le pagaremos la inmensa deuda social que hemos contraído con él, y con miles de otros niños como él, rehabilitándolo para una vida digna?
"EL PASADO ES INDESTRUCTIBLE, TARDE O TEMPRANO VUELVEN LAS COSAS, Y UNA DE LAS COSAS QUE VUELVE, ES EL PROYECTO DE ABOLIR EL PASADO"
Jorge Luis Borges

_________________

Fuente: Boletin electrónico del PITCNT

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Última actualización el Domingo, 29 Mayo 2011 15:45

 

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